EP 9: Renunciar para ganar: la geometría de tu libertad

Tiempo de lectura: 4 minutos
Tema: Inversión - Relación rentabilidad, riesgo y liquidez.

🔺 El triángulo que separa a los soñadores de los ingenuos

La mayoría de la gente no invierte.
Ahorra, especula o apuesta.
Pero invertir… invertir de verdad…
es entender que la vida misma está hecha de renuncias.

Y que en cada decisión —también en las financieras— hay un triángulo invisible que te pone frente al espejo:
rentabilidad, riesgo y liquidez.

Tres vértices.
Tres deseos.
Y una realidad: nunca tendrás los tres.

⚖️ La mentira del “quiero las tres”

Nadie lo dice así, pero todos lo piensan:

“Quiero una inversión que gane mucho, no me quite el sueño y pueda retirar cuando me apetezca.”

Eso no es una inversión.
Eso es una fantasía infantil.

Y el mercado castiga la ingenuidad como un depredador al que huele sangre.

La gente no pierde dinero porque los mercados sean malos.
Lo pierde porque esperaba algo que no existe.

🔺 Cada inversión exige una renuncia

Olvídate de cuentos de hadas financieros: cada inversión que haces te obliga a renunciar a algo.
Siempre. No hay excepción. Y si alguien te dice que no, te está mintiendo.

Por eso, antes de meter dinero en cualquier activo, pregúntate:
¿Qué vértice del triángulo estoy sacrificando?

1️ Alta rentabilidad → sacrificas riesgo o liquidez

Ejemplo: acciones de startups o criptomonedas.

  • Potencial de ganancias: 100% o más en pocos años.

  • Riesgo: altísimo. Podrías perderlo todo.

  • Liquidez: algunas veces limitada, depende de la plataforma o del momento del mercado.

Si decides poner un 10% de tu cartera aquí, estás eligiendo sacrificar seguridad. Lo haces consciente, y lo integras en tu estrategia general: no pondrías ahí tu dinero de emergencias, ni el que necesitas dentro de seis meses.

2️Seguridad → sacrificas rentabilidad

Ejemplo: bonos del Estado, depósitos a plazo o fondos conservadores.

  • Rentabilidad: baja, muchas veces solo un par de puntos porcentuales por encima de la inflación.

  • Riesgo: casi nulo si los mantienes hasta vencimiento.

  • Liquidez: generalmente buena, aunque algunos depósitos penalizan retiradas tempranas.

Aquí renuncias a la emoción del gran pelotazo. Lo eliges para dar estabilidad a tu cartera. Este vértice es tu ancla, tu tranquilidad.

3️Liquidez → sacrificas rentabilidad o riesgo

Ejemplo: vivienda para alquiler, capital privado o ciertos fondos de inversión a largo plazo.

  • Rentabilidad: potencial alta o moderada.

  • Riesgo: controlable si haces buena selección, pero siempre existe incertidumbre.

  • Liquidez: nula o limitada; tu dinero estará bloqueado meses o años.

En este caso, renuncias a la facilidad de disponer del dinero rápido, pero estás construyendo algo que crece con el tiempo. Es una inversión que cumple un papel estratégico dentro de tu patrimonio: aquí no necesitas tocar el dinero, y sabes que puede aportar mucho a largo plazo.

🧩 Integrando las piezas: invertir con propósito

Ahora viene lo importante: no se trata de elegir una inversión al azar, sino de asignar cada activo dentro del triángulo y saber qué renuncias.

Tu cartera completa es un mapa de elecciones conscientes:

  • El dinero de alta rentabilidad lo colocas donde puedes asumir riesgo.

  • El dinero conservador lo colocas donde buscas seguridad.

  • El dinero ilíquido lo colocas donde no necesitas acceso inmediato, pero quieres crecimiento a largo plazo.

Si cada parte de tu patrimonio cumple un rol claro y has decidido qué vértice sacrificas, entonces estás invirtiendo estratégicamente. No dejas nada al azar, no persigues magia ni promesas imposibles.

Y ojo: no es aburrido. Es liberador. Porque cuando entiendes el triángulo, cada fluctuación, cada caída o subida, tiene sentido dentro del mapa que tú mismo construiste.

🧠 El triángulo también se aplica a tu vida

Olvídate del dinero por un momento.
Piensa en tu carrera, tus relaciones, tu tiempo.

  • Si quieres libertad (liquidez vital), sacrificas estabilidad o ingresos.

  • Si buscas seguridad, sacrificas opciones.

  • Si buscas crecimiento, aceptas riesgo.

El triángulo de la inversión es el triángulo de la vida.
Y entenderlo te da una ventaja brutal:
sabes cuándo estás eligiendo, y cuándo te están vendiendo humo.

🌟 El vértice que importa más

Al final, no se trata solo de rentabilidad, riesgo o liquidez.
Se trata de quién decides ser mientras eliges.

Cada renuncia que haces, cada vértice que cedes, es un reflejo de tus prioridades, de tus valores y de tus ganas de vivir de verdad.
Invertir estratégicamente no solo construye patrimonio; construye tu libertad, tu tiempo y tu capacidad de elegir.

Por eso, cuando te enfrentes a tu triángulo, recuerda esto: la inversión más importante siempre eres tú.
Tu vida, tu futuro, tus decisiones.
Y si aprendes a elegir con claridad, a aceptar tus renuncias y a integrar cada sacrificio, descubrirás algo que ningún gráfico ni mercado puede darte: tranquilidad, propósito y control sobre tu destino.

Porque al final, todo lo demás —el dinero, los activos, los porcentajes— son solo herramientas.
Lo que realmente cuenta es el mapa que tú dibujas con tus elecciones.

Hemos llegado al triángulo.
Hemos renunciado a cosas, pero también hemos ganado claridad.
Y lo más importante: hemos tomado el control de nuestro propio juego.

El viaje hacia lo imposible empieza con un solo paso, nos vemos en el siguiente. 🚀

David